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Estudio de la Universidad de Lyon apoya una pisada intermedia.

Correr con una pisada de mediopie resultó en un considerable incremento de la pre-activación del gastrocnemio lateral  208 ± 97.4 %, P < 0.05)  y una considerables disminución de la actividad electromiográfica del tibial anterior(56.2 ± 15.5 %. P < 0.05) calculado a lo largo de todo el ciclo de un paso. La marcada disminución de el impacto del pie con el suelo parece relacionado sobre todo al uso de una pisada intermedia e una mayor pre-activación del gastrocnemio lateral.

 “Running with a midfoot strike pattern resulted in a significant increase in gastrocnemius lateralis pre-activation (208 ± 97.4 %, P < 0.05) and in a significant decrease in tibialis anterior EMG activity (56.2 ± 15.5 %, P < 0.05) averaged over the entire stride cycle. The acute attenuation of foot-ground impact seems to be mostly related to the use of a midfoot strike pattern and to a higher pre-activation of the gastrocnemius lateralis. “

Parece que el gastrocnemio lateral funciona como un estabilizador , además de trabajar sinérgicamente con la cabeza medial, contrayéndose antes la cabeza medial. Lo que más me ha sorprendido es que , según Shutherland,  (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7364808) estos músculos podrían no ser propulsores sino soportes de estabilidad, longitud y simetría de la zancada.

Parece también que  se produce una relajación del tibial anterior permitiendo la acción supinadora del gastrocnemio lateral pre-activándose para recibir la pisada con el pie ligeramente supinado (apoyando primero con parte lateral de la planta del pie).

 

Os dejo la traducción

REDUCCIÓN DEL IMPACTO DURANTE LA CARRERA: EFICIENCIA DE PRECISAS  MODIFICACIONES EN CORREDORES POPULARES.

Las fracturas por stress has sido relacionadas con la intensidad del impacto en general, que últimamente se describe como "índice de carga"  (Loading Rate). Nuestro propósito esta evaluar los efectos de cuatro modificaciones precisas  dirigidas especialmente hacia el Índice de Carga: Usando zapatillas de carrera(RACE) , incrementando la frecuencia de zancada un 10% (FREQ) , adoptando una pisada de mediopie(MIDFOOT) y combinando estas tres (COMBI)

Nueve sujetos que habitualmente aterrizan con el talón realizaron 5 pruebas de 5 minutos durante los que las cinéticas de carrera, cinemáticas y comportamiento de la masa de "rebote" fueron medidas durante 10 pasos consecutivos  en una cinta de correr preparada.

La actividad electromiográfica de los músculos  gastrocnemio lateral, tibial anterior, biceps femoral y el vasto lateral fue cuantificada durante diferentes fases de la zancada. El Índice de Carga fue significativamente  e igualmente reducido en la prueba pisando de mediopie (MIDFOOT) (37.4 ± 7.20 BW s(-1), -56.9 ± 50.0 %) y combinada (COMBI) (36.8 ± 7.15 BW s(-1), -55.6 ± 29.2 %) comparado con normal (NORM) (56.3 ± 11.5 BW s(-1), both P < 0.001). con zapatillas de carrera ( RACE) (51.1 ± 9.81 BW s(-1)) and con aumento de frecuencia ( FREQ) (52.7 ± 11.0 BW s(-1)), en las que no hubo efecto significativo en el índice de Carga.

Correr aterrizando con el mediopie reflejó un incremento significativo de la pre-activación del gastrocnemio latera  (208 ± 97.4 %, P < 0.05) y una diminución  significativa  de la actividad electromiográfica del tibial anterior (56.2 ± 15.5 %, P < 0.05) promediado durante el ciclo de la zancada. La marcada atenuación del impacto entre el pie y el suelo parece estar mayoritariamente relacionado con el uso de una pisada de mediopie y una mayor pre-activación del gastrocnemio lateral.  Son necesarios futuros estudios para probar estos resultados en ejercicios de carrera prolongados  y a largo plazo.

 

 

Impact reduction during running: efficiency of simple acute interventions in recreational runners.

Giandolini M, Arnal PJ, Millet GY, Peyrot N, Samozino P, Dubois B, Morin JB.

Source

University of Lyon, 42023, Saint-Etienne, France.

Abstract

Running-related stress fractures have been associated with the overall impact intensity, which has recently been described through the loading rate (LR). Our purpose was to evaluate the effects of four acute interventions with specific focus on LR: wearing racing shoes (RACE), increasing step frequency by 10 % (FREQ), adopting a midfoot strike pattern (MIDFOOT) and combining these three interventions (COMBI). Nine rearfoot-strike subjects performed five 5-min trials during which running kinetics, kinematics and spring-mass behavior were measured for ten consecutive steps on an instrumented treadmill. Electromyographic activity of gastrocnemius lateralis, tibialis anterior, biceps femoris and vastus lateralis muscles was quantified over different phases of the stride cycle. LR was significantly and similarly reduced in MIDFOOT (37.4 ± 7.20 BW s(-1), -56.9 ± 50.0 %) and COMBI (36.8 ± 7.15 BW s(-1), -55.6 ± 29.2 %) conditions compared to NORM (56.3 ± 11.5 BW s(-1), both P < 0.001). RACE (51.1 ± 9.81 BW s(-1)) and FREQ (52.7 ± 11.0 BW s(-1)) conditions had no significant effects on LR. Running with a midfoot strike pattern resulted in a significant increase in gastrocnemius lateralis pre-activation (208 ± 97.4 %, P < 0.05) and in a significant decrease in tibialis anterior EMG activity (56.2 ± 15.5 %, P < 0.05) averaged over the entire stride cycle. The acute attenuation of foot-ground impact seems to be mostly related to the use of a midfoot strike pattern and to a higher pre-activation of the gastrocnemius lateralis. Further studies are needed to test these results in prolonged running exercises and in the long term.

 

¿ Por qué el ejercicio es saludable? “El Mundo”

MUY INTERESANTE     artículo en  "El Mundo"

 

¿Por qué el ejercicio es saludable?

Media Marathon ciudad de Málaga. Antonio Pastor

Ángeles López | Madrid

No deja de escuchar que el ejercicio es sano para el cuerpo pero, ¿por qué? La respuesta que nos viene es inmediata: Porque mejora o previene ciertas enfermedades como la diabetes o los problemas cardiovasculares. Sin embargo, ¿cómo lo hace? ¿De qué manera la actividad física controla el nivel de azúcar en sangre o evita un infarto? Dos estudios dan con la clave a estas preguntas: El ejercicio activa un gen y una hormona que ponen en marcha procesos orientados a la quema de calorías y a la limpieza celular.

El grupo de Beth Levine, del Instituto Médico Howard Hughes y de otros centros relacionados con la nutrición y la biología celular, es responsable de uno de los trabajos que publica esta semana 'Nature'. Mediante la manipulación genética de ratones, estos investigadores han podido comprobar que el gen BCL2 tiene un papel crucial en el metabolismo celular, incluida la glucosa.

En nuestro organismo existe un mecanismo denominado autofagia, como un sistema de defensa, que consiste en la destrucción de las proteínas defectuosas y favorece la renovación celular. Este proceso está mediado por los lisosomas que serían como los basureros de la célula. "Esto se traduce en una mejora del estado metabólico, como un mejor control de la glucemia, etc. Si la maquinaria se renueva y todas las piezas son nuevas, todo funciona mejor", explica Andreu Palou, miembro del CIBERobn y director del laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología de la Universidad de las Islas Baleares.

Lo que Levine y sus compañeros observaron fue que al practicar ejercicio se activa el gen BCL2 y con ello se induce la autofagia en el músculo cardiaco y esquelético de los ratones a los 30 minutos después de haber realizado una actividad intensa como correr en una rueda. Este efecto también se observó en otros órganos implicados en la homeostasis de la glucosa y energía como el hígado y el páncreas.

"No hay una sola razón de por qué tenemos diabetes. Cuanto más se conozca los elementos de ese mecanismo más se sabrá de los motivos por los que algunas personas comen más que otras y no engordan o de cuánta cantidad de ejercicio es necesario para activar esos elementos clave, como el gen BCL2, que antes no conocíamos", explica Palou. "Esta investigación se trata de un progreso significativo en el campo del ejercicio. Sabíamos que era beneficioso pero ahora sabemos por qué", afirma.

El poder de la grasa parda

Otra pieza fundamental para entender cómo actúa el ejercicio en el cuerpo humano es la aportada por Bruce Spiegelman y su equipo, de diferentes departamentos de la Universidad de Harvard (EEUU), en un estudio publicado la semana pasada en 'Nature'. Para su investigación también utilizaron ratones a los que les inyectaron la hormona irisina, que en humanos aumenta su nivel con la práctica del ejercicio, y comprobaron que su grasa blanca se transformaba en grasa parda o marrón. Esa transformación es saludable porque la grasa parda quema calorías en lugar de acumularlas.

"La grasa parda favorece la disipación de la energía en forma de calor, no se almacena. La implicación de la grasa parda en la obesidad es algo muy novedoso. Hasta hace poco se pensaba que esta grasa sólo estaba en recién nacidos pero hace unos años se vio que no era así y que los adultos tenían algunos focos de este tejido. La mayor presencia en bebés explica que tenga un efecto termogénico mayor. Es lo que vendría a explicar el dicho popular de que si se pierde un bebé en la nieve aguantaría mejor que un adulto", señala Ana Belén Crujeiras, del Grupo de Endocrinología Molecular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

Y el ejercicio interviene en esa transformación a través de la hormona irisina que aumenta sus niveles después de una actividad física prolongada, pero no tras una breve actividad. El grupo de Spiegelman también observó que la inyección de irisina mejora el control de glucosa y los niveles de insulina y produce una reducción de peso en ratones sedentarios que fueron alimentados con una dieta alta en grasas.

"Había un sentimiento en este campo [de investigación] de que el ejercicio se 'comunicaba' con varios tejidos del cuerpo. Pero la pregunta era cómo [...] Es emocionante encontrar una sustancia conectada al ejercicio y con un potencial claramente terapéutico", explica Bruce Spiegelman, profesor en Biología Celular de la Facultad de Medicina de Harvard.

Para Jesús de la Osada, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Zaragoza y miembro del CIBERobn, la investigación de Spiegelman "se trata de un trabajo alucinante. Porque explica cómo se comunica el músculo con el tejido adiposo. Aunque otros trabajos habían descubierto otros ejes de interacción, como el endocrino, faltaba conectar el músculo con los adipocitos, y ellos lo han logrado. Esto podría ser la base de que a medida que envejecemos se pierde músculo y se gana peso".

Ahora, augura de la Osada, "es de prever que comenzarán un gran número de estudios para solucionar algunos interrogantes como saber qué receptores están implicados y las variantes humanas que hay, es decir, quién tiene un receptor activado y quién no. A partir de ahora se abre un camino y es interesante ver qué ocurrirá en los próximos meses".

Pero no queda sólo en un tema de obesidad y diabetes. Spiegelman considera además que cada vez existen más evidencias que relacionan la obesidad y la inactividad física con el desarrollo del cáncer, por lo que cree que en un futuro se podrían desarrollar fármacos basados en la hormona irisina para prevenir y tratar estas enfermedades.

Precisamente este es el campo que está investigando Crujeiras, que está realizando ahora una estancia en el laboratorio de Epigenética del Cáncer que dirige Manel Esteller en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. "Estoy intentando averiguar si hay regulaciones epigenéticas que lleven al desarrollo de un cáncer en personas obesas", señala esta investigadora quien reconoce que la población conoce poco de esta relación.

"Todo el mundo sabe que la obesidad tiene un efecto en la enfermedad cardiovascular pero no conoce su efecto sobre el cáncer. Y las investigaciones están demostrando que la obesidad tiene un alto componente en cánceres como el de mama, colon y endometrio. Aunque poco a poco se van añadiendo otros como el de esófago, riñón o páncreas".

 

CORRER DESCALZO: PUEDE HABER ALGO MÁS PLACENTERO Y NATURAL QUE USAR NUESTRO CUERPO PARA EL FIN QUE HA EVOLUCIONADO?

 

PUEDE HABER ALGO MÁS PLACENTERO Y NATURAL QUE USAR NUESTRO CUERPO PARA EL FIN QUE HA EVOLUCIONADO?

Artículo escrito por Nano Piesnegros  para www.carrerasdemontana.com

Cómo correr descalzo: Técnica carrera barefoot y formas de aprenderla, por Nano Piesnegros.

Dado el gran  incremento de corredores que deciden probar a correr descalzos, con calzado minimalista o con una técnica más "natural",  y la alta tasa de molestias y lesiones que experimentan en el proceso ,  este artículo pretende, no hacer apología del "descalzismo" o "minimalismo" sino, intentar, explicar en términos sencillo las diferencias en la técnica de carrera y plantear la mejor forma de aprender dicha técnica sin lesionarse.

Correr descalzo o minimalista abre todo un abanico de sensaciones y experiencias nuevas al corredor quien, al disfrutar más intensamente de la experiencia de correr, suele "emocionarse" y excederse en la intensidad de sus carreras y entrenamientos antes de que su cuerpo se haya adaptado.

Profundizaremos en los mecanismos por  los que nuestros pies realizan la amortiguación durante la pisada y la secuencia en la que deben suceder para lograrlo . Debiendo ser esto lo primero que comprendiéramos y entendiéramos, es curioso que de la amplia documentación e información disponible sobre el  minimalismo, natural running y correr descalzo la forma y mecanismos del pie  suelen ser lo menos explicado y comprendido.

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Bosquimanos y la caza por persistencia, descalzos!

BOSQUIMANOS

Me he tropezado con esto dos textos y este documental de la BBC acerca  de la carrera de los bosquimanos, conocidos por su gran capacidad de correr largas distancias en pos de su presa. EL primero es de DON Felix Rodriguez de la Fuente, mi gran ídolo de niño, y gran corredor.

Después de mucho viajar, llegué una buena mañana a la cubeta del Kalahari. Estaba todo preparado para que entráramos en contacto con los bosquimanos. Íbamos a rodar su forma de cazar. Se eligió como presa la más difícil de matar, el oryx. Nosotros debíamos seguirles en el todoterreno, conducido por un chofer africano a través del desierto de dunas fijas.

Para no ahuyentar al rebaño de oryx, los bosquimanos reptaron contra el viento en una aproximación que duró un buen par de horas, hasta que uno estuvo a unos veinticinco metros de distancia. Le dispararon con el pequeño arco una flecha envenenada. Pero este veneno lo que hace es debilitar al animal e intoxicarlo. No es capaz de matar al oryx si el hombre no le persigue.

Los tres bosquimanos se pusieron rápidamente en pie, nos hicieron una señal y empezaron a correr detrás del animal herido. Esto debió de ocurrir como a las cuatro de la tarde en la hora de aquella latitud, es decir, hacia el atardecer ya que el sol se ponía a las siete de la tarde.

A mí me ha gustado siempre correr. Como es sabido, cuando estudiaba medicina fui durante cuatro años recordman nacional universitario de 400 metros lisos. Al verles delante del coche no me pude contener. Quería disfrutar de la experiencia de correr con los bosquimanos, detrás de una presa, por el desierto del Kalahari. Me bajé del coche en marcha y les di alcance. Inmediatamente vi que su ritmo era el de un atleta que corre los cinco mil metros, pero de uno muy entrenado.

Corrían descalzos, pisando con esa certeza del hombre primitivo en aquel suelo dificilísimo, colocando el pie siempre en los lugares donde no había un canto cortante, donde no había un pincho, corriendo de la manera más ingrávida y elegante que yo he visto en mi vida.

Estuve corriendo al ritmo que ellos mantenían, calculo que durante media hora, pasado este tiempo, roto, auténticamente desecho por el calor y lo accidentado del terreno, con mis cómodas botas, tuve que subirme al coche y dejar de correr.

Los bosquimanos siguieron la persecución. No llevaban más que el arco y las flechas, cogidos en la misma mano, en la misma posición que se puede ver en las pinturas rupestres del Levante español.

Corrieron y corrieron y corrieron. Al rebaño de oryx ya no se le veía, se había esfumado totalmente en el horizonte calcinado del Kalahari. La temperatura sería de 35 a cuarenta grados. Había una pequeña brisa que venía de los oryx a los hombres. Mientras éstos corrían, sin perder un solo momento, sin agacharse, iban leyendo en el suelo las huellas de los animales, e iban viendo que el animal herido empezaba a dar síntomas de cansancio.

Corrieron y corrieron y corrieron, sin abandonar su ritmo, desde las cuatro de la tarde hasta las siete y media que se puso el sol. Entonces, se detuvieron, y debajo de un arbusto hicieron un pequeño hoyo en la arena, metieron allí su cadera y durmieron de un tirón, mientras nosotros en nuestro coche todoterreno hablábamos de todo lo que se podía hablar y no podíamos conciliar el sueño. Ellos durmieron con la profundidad, diría yo que con la beatitud con que duerme un animal sano, hasta que se levantó el sol.

Al alba, los tres pequeños bosquimanos de piernas musculadas y aproximadamente un metro sesenta de estatura, tomaron sus arcos y sus flechas, y siguieron corriendo. A las doce del medio día alcanzaron al antílope que se había desplomado, muerto por el esfuerzo de la persecución a la que le habían sometido.

Lo primero que hicieron cuando llegaron al antílope fue desollarle e impregnarse el cuerpo con la sangre y la grasa del animal. Su piel desecada por el viento del desierto, por el esfuerzo sobrecogedor de haber corrido prácticamente durante un día entero, sin comer ni beber, necesitaba esa nutrición que llegaba a través de sus epitelios.

Me quedé asombrado cuando después de comer la carne y de tener lugar el gran banquete, aquellos hombres se entregaron a sus danzas zoomorfas. Nadie puede imitar los movimientos de un animal como lo hace un bosquimano o un pigmeo, nadie es capaz de mover las piernas al ritmo ingrávido con que las mueve la gacela saltadora, nadie es capaz de representar la pesadez del elefante herido como lo hacen ellos cuando bailan.

Eran los restos de una población de varios millones de seres que dos siglos antes ocupaba el más inmenso paraíso de caza habido en nuestro planeta. Una civilización y una cultura que fue masacrada, destruida, en la época en que los boers colonizaron África del Sur. La cabeza del bosquimano tenía el mismo precio que la cabeza de un perro salvaje. El nombre de bosquimano viene, precisamente, de la palabra anglo–boer “bushman”, el hombre de la selva, el selvático. Se les consideraba como animales y cuando se capturaban niños bosquimanos, que generalmente morían porque no podían vivir según las costumbres de los civilizados, a los que sobrevivían les daban el nombre de ‘bosquimanos domesticados’, como si fueran animales.

Fueron matándoles a todos, pero en particular a aquellos que llevaban en torno a la cintura una especie de cananas hechas con tibias vacías de antílope, en cada una de las cuales había colores, colores que eran los que empleaba el bosquimano para decorar las eternas pinturas pétreas que hablaban de la felicidad de un pueblo comunitario que, entre otras cosas, desconocía la guerra, esa inclinación tan propia de los civilizados, que consiste en pulverizar, en quemar y en masacrar a sus semejantes. Sabían que si querían acabar con aquel pueblo que ocupaba unas tierras que los colonos precisaban para instalar sus granjas y sus explotaciones, tenían que matar sobre todo a sus chamanes. Así, en menos de dos siglos, empujados por los boers y por los ingleses por el sur y por los negros pastores de origen bantú por el norte, los bosquimanos quedaron reducidos a unas pocas docenas de familias dispersas que hoy viven en el Kalahari.”

Laurens van der Post, que creció cuidado por una niñera bosquimana a orillas del Gran Río, en la actual Sudáfrica, cuando ese pueblo ya había desaparecido de la que fuera su casa durante milenios, cuenta que eran pequeños de estatura, pero no enanos ni pigmeos, sino simplemente pequeños (rara vez sobrepasaban el metro y medio). Sus tobillos, finos como los de los caballos de carreras, les permitían correr como el viento enormes distancias. De hecho, casi nunca caminaban; su paso habitual era un incansable trote rítmico. Jamás existió un bípedo tan rápido y resistente sobre la faz de la tierra. Ni mejor cazador.